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Guía para primerizos

Castillo San Miguel, paso a paso: qué pasa realmente

La entrada decide tu color, el banquete llega en tres platos, y el torneo va escalando entre justas y espadas hasta dejar un solo campeón: así se desarrolla la noche, en orden.

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La noche en orden

FaseQué ocurre
La entradaTe sientan por color, mesas largas alrededor de la arena de arena
El desfileSeis caballeros, dos colores, presentados al salón
La justaLanzas, doma y cetrería entre pasadas
El banqueteTres platos, que se comen enteramente con la mano
El campeónEl combate de espada decide al ganador de la noche

Empieza con un color, no con un número de asiento

A los invitados se les recibe en la entrada de Castillo San Miguel y se les acompaña hasta largas gradas de mesas alrededor de la arena de arena del torneo, agrupadas por color y no por el nombre de la reserva. Cada noche hay dos colores en juego —un equipo de tres caballeros cabalga bajo el verde, el amarillo y el azul, el otro bajo el rojo, el negro y el morado—, y en qué lado del salón acabas es básicamente cuestión de suerte, decidido al llegar y no algo que puedas elegir de antemano. Importa más de lo que parece: durante las siguientes dos horas y media o tres, ese color es el bando por el que vas a animar, y los comensales sentados a tu lado son, por una noche, prácticamente tu equipo.

El desfile arranca con los seis caballeros

Antes de que empiece el torneo propiamente dicho, los dos equipos de tres caballeros entran juntos en la arena de arena para presentarse al salón con la librea heráldica completa. Es el momento en que el salón encuentra su voz por primera vez: los caballeros que llevan un color suelen dirigirse directamente hacia la sección contraria, con armadura completa sobre un caballo en movimiento, solo para provocar una reacción del público. Marca el tono del resto de la noche: esta es una noche construida en torno a elegir bando y demostrarlo a voces, no una cena-espectáculo educada que se ve en silencio, con los brazos cruzados, desde un asiento fijo.

La justa es la parte rápida y física

Los caballeros montados cargan unos contra otros con lanzas a lo largo de los cerca de 50 metros de la arena de arena, con las lanzas haciéndose añicos en el impacto, mientras entre pasada y pasada se intercalan una exhibición de doma española y otra de cetrería. Esta parte va rápido y es realmente física: los caballos realizan un esfuerzo atlético de verdad, en lugar de quedarse quietos posando para las fotos, y la combinación de justas, doma y aves rapaces le da al torneo más variedad de la que tendría una sola justa repetida. Es el momento de la noche que más se acerca a un espectáculo de especialistas profesional, más que a un teatro de sobremesa.

La cena transcurre en paralelo al torneo, no después

El banquete de tres platos se sirve a lo largo de toda la noche y no en un servicio aparte una vez acabado el espectáculo: el pan y las bebidas llegan en cuanto os sentáis, una crema de verduras se bebe directamente del cuenco como primer plato, sigue un muslo de pollo asado entero con patata al horno que se desmenuza por completo con las manos, y un pastel helado cierra la comida. En ninguna mesa se pone cubierto en ningún plato, a propósito y no por descuido, y el vino, la cerveza, el agua y los refrescos se reponen sin parar en lugar de limitarse a una sola ronda.

Las espadas deciden al campeón, y luego empieza el baile

El torneo termina con un combate de espada entre los caballeros más fuertes de cada bando, hasta que se proclama un único campeón, mientras las dos secciones de color hacen todo el ruido posible por su caballero. Una vez anunciado el resultado, la noche de los invitados no termina del todo: pasan a un salón de baile aparte para bailar y disfrutar de música en directo mientras se acaba el último vino. De puerta a puerta, contando la entrada, el torneo, el banquete completo y el baile posterior, toda la noche dura entre dos horas y media y tres horas.

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